LAGUNA DE LA NIÑA ENCANTADA

Rocas basálticas negras, propias de los procesos volcánicos, hacen de mágico marco a su lecho, poblado por una enorme variedad de especies ictícolas.

Avanzando por la vieja ruta de tierra, 7 kms. al noroeste de las termas de Los Molles, nos encontramos con la laguna de la Niña Encantada. Rodeada de restos de lava volcánica, este lugar de singular belleza, ha dado pie a una serie de ritos y leyendas de diversa índole.

La acumulación de lava volcánica que circunda la laguna proviene de unos cráteres que se encuentran hacia el norte. Éstos hicieron erupción en épocas geológicas recientes derramando el material incandescente sobre el curso de un arroyo que alimentaba la laguna. Aparentemente es el mismo que continúa corriendo por debajo de la maza de piedra y aporta el líquido cristalino al espejo de agua, que desborda por su costado este sobre el río Salado.

En el lugar hay un micro clima que ha permitido el desarrollo de una abundante vegetación. Así, en determinadas épocas, podemos disfrutar de una interesante gama de flores. Las aves han encontrado refugio para sus nidos en los huecos de las paredes rocosas y revolotean sobre las azuladas aguas constantemente, mientras entre las algas se pasean tranquilamente las hermosas truchas, que saltan a la superficie cuando tienen a su alcance algún insecto.